Nogueras de la mano (Parte 3)

A una o dos calles de mi casa (Su casa amigos) puedo tomar alguna de las veredas que rodean el lugar, y no me aburro de caminar por ellas. Cada día descubro una nueva brecha, un nuevo camino, una planta desconocida para mí, un animal extraño, un riachuelo recién formado, un paisaje diferente según la temporada, si es de siembra, de crecimiento o de cosecha. En todos los caminos encuentro gente a caballo, a pie, en camioneta, y todos me saludan con amabilidad y me ofrecen “un raite”, o me preguntan hasta donde llegaré en esa ocasión en mi caminata.
Los invito a conocer este poblado que ya aumentó a más del doble su población: Ahora somos poco más de 300 habitantes ¡Toda una comunidad en vias de Metrópoli! ¡Jajajaja!
Esperemos que no, porque lo que hace bello a Nogueras es que no hay bancos, no hay farmacias, ni “supers”, ni mercado, apenas unas tienditas, su kinder, una escuelita y su capilla, la que por sí sola es un atractivo turístico por su antiguedad y belleza. Aquí se oficia cada domingo la misa para el poblado, tradición que no se pierde, a pesar de que por haber sido la capilla de la Ex- Hacienda, y no una Iglesia en forma, no tiene cabida para todos, y la mayoría escucha el sermón dominguero desde la calle.

Hoy Nogueras cuenta con 2 restaurantes más, uno acaba de abrir sus puertas y aún no lo he visitado, se llama “Casa Nogueras” y se ve muy bien, con un ambiente incluso más sofisticado que los demás, que nos inclinamos más bien por lo rústico, lo tradicional, con el toque Rangeliano. Otro es: “Las Magnolias” que vende desayunos y comidas los fines de semana, y en el que probamos una carne en su jugo muy rica y parecida a la que yo hago y un jocoque con “doraditas” (tortillas tostadas en el comal) que me encantó.

Está como siempre “La Fonda Jardín La Lupita”, que sigue mereciendo todos mis respetos y preferencias y que mantiene el sabor y la calidad de sus platillos tradicionales: “Tatemado de cerdo” (Mi favorito) “Pepian” con pollo (Nosotros le decimos “Pipian”), Frijolitos con elote, y unos plátanos enmielados que nunca dejo de pedir porque están de “re-chupete”, además de vender gorditas rellenas, carnes etc. Hay desayunos y comidas en los 3. Por último, por las noches también los fines de semana Celia vende cena de antojitos: Pozolito, sopes, sopitos, tamales etc. Recomiendo los “sopes gordos de costillita”, el tamal de carne con atole de leche, y si tienen un estómago resistente: el pozole ¡Muy rico! (El pozole de noche a mí me mata, jejeje).









