Carrizalillo de la Mano (Parte 5)

¿Quién sabe qué es bueno y qué es malo? Muchas personas de ciudad “luchan� con sus protestas por estos “pobres�, que efectivamente, carecen de oportunidades para estudiar por tener que trabajar el campo en donde “pagan� ridiculeces por sus cosechas. Niños que abandonan los estudios por diversas causas, una de ellas, ayudar en el hogar con su trabajo en la parcela de la familia.
Pero veo a los niños de las ciudades grandes, formando “gruposâ€? o “pandillasâ€?, aislándose de la “sociedadâ€? por rebeldÃa mal enfocada, compitiendo con sus tatuajes y sus piercing que les “dan identidad de grupoâ€?, buscando la manera de burlar la autoridad en los hogares disfuncionales (si es que la hay), en las escuelas, en las calles de las que son los amos. Niños que quizá tengan dinero en los bolsillos para comprar cigarrillos, que traen su celular que les brinda “statusâ€?, y veo a los niños de los campesinos y de mis vecinos: Niños sanos, con sonrisas francas, niños que juegan con palitos, piedras, persiguiendo ranas y sapos, que comen lo que hacen sus mamás en su casa, que crecen en lugares de belleza inigualables, que van al rÃo a jugar sin tanto peligro, que son cuidados y conocidos por los vecinos. ¡En fin! Como los niños que encontramos con sus peces en el camino… ¡felices con sus “pecerasâ€? y su nueva mascota!
Quedamos de vernos con mi esposo en la carretera, a las 16:00 hrs. Vemos el reloj, faltan 15 min. Ya casi no hablamos ni mucho menos cantamos, estamos muy asoleados, la poca agua que queda está tibia.
¡Por fin vemos el restaurante de Carrizalillo!
Apretamos un poco el paso, duele ya. Son más de 4 horas y media de camino. Parece muy fácil, serÃa fácil en un lugar plano y a una hora en la que el sol no nos “dieraâ€? con todo en nuestras cabezas.
¡Llegamos! 7 minutos antes de la hora acordada.

Me dirijo a la manta que anuncia el parque eco-turÃstico para tomar fotos.
Solicito permiso para utilizas los sanitarios y poder refrescarme. Todo se ve muy lindo, hay mucha gente haciendo dÃa de campo, es dÃa festivo. Carros y camionetas de todos tipos, desde la elegante del año hasta carritos modestos, pocos carros humildes.
Me reúno de nuevo con Dany y Rafa, ya está ahà AgustÃn.
Entramos al restaurante de la laguna a tomar una cerveza helada, pedimos frijoles refritos, queso fresco, crema, queso fundido y otras delicias, los comemos con tortillas recién salidas del comal.
Solicitamos permiso de ver las “cabañasâ€? que rentan ahÃ. Algunas tienen vista a la laguna, todas con una recámara con cama matrimonial y un baño bastante limpio.
Sacamos más fotos para que ustedes constaten por sà mismos la belleza del lugar.
¡Disfrútenlas amigos!
Nos vemos en otra de mis aventuras por las veredas.
Hay mucho más de “Colima…de la mano�.









