Viaje por Omán (parte 3)


oman10.gif

De regreso a nuestro recorrido llegamos a un fuerte militar bastante espectacular. Muy bien restaurado. Por desgracia ya era tarde y no pudimos visitarlo por completo. Apenas no permitieron entrar y a los 10 a 15 minutos tuvimos que abandonar el lugar, el sol ya estaba cayendo.

Volvimos a emprender nuestro camino por al costa pero ya era casi de noche. Como la carretera era bastante buena no aventuramos a manejar un poco de noche. Por ahí de las 21h00 ya queríamos comer así que hicimos un aparada en otro de los tantos pueblos pesqueros para cenar algo. Esta vez no tuvimos la misma suerte como para conocer un lugareño que nos invitara a su casa, así que nos limitamos cenar en típico arroz con pollo y seguimos nuestro camino.

oman11.gif

Llegada las doce de la noche ya necesitábamos descansar. Como nos creíamos unos aventureros, y estábamos “equipados” con nuestras camas plegables, linternas y “sleeping bags” (totalmente innecesarios por cierto ya que la temperatura exterior, era de día como de 45 a 50° y de noche no bajaba de los 25°) decidimos hacer una parada cerca de la carretera, en medio de la nada, en un lugar un poco apartado que se veía tranquilo. Y así, muy confiados en nosotros mismos instalamos nuestro pequeño campamento. Peor no sabíamos lo que nos esperaba.

oman12.gif

Nunca habíamos acampado en una zona desértica, y por supuesto no sabíamos muchas cosas de lo que pasa en un desierto rocalloso de noche. Nos acostamos (por cierto, les dije que no teníamos tienda de campaña y que nuestras camas estaban al aire libre?) sintiéndonos todavía unos grandes aventureros, dejando que la fogata se consumiera lentamente. Una vez en la oscuridad total, viendo el magnifico espectáculo de un cielo lleno de estrellas pero sin luna, comprendimos que algo era diferente. Empezamos a escuchar ruidos y mas ruidos. Ruidos de pequeños estallidos, de “cosas”, probablemente animalitos corriendo a nuestro alrededor. Con nuestras linternas en mano tratábamos de romper la oscuridad y ver que había a nuestro alrededor.

oman13.gif

Nunca logramos ver algo concreto. Supusimos que los pequeños estallidos provenían de las rocas a causa del cambio de temperatura. Supusimos que los ruidos de animalitos corriendo eran de pequeños roedores que eran tan rápidos que no alcanzábamos a verlos. Supusimos muchas cosas sin tener ninguna seguridad excepto la de no poder dormir. Cuando llego el amanecer fue un verdadero alivio, en realidad si habíamos logrado dormir unas horas, ya demasiado cansados como para seguir combatiendo los misteriosos ruido de al noche y dejando nuestras vidas en manos del destino.

Fotografías: Philippe SAEZ (fotografías analógicas escaneadas)

  • Comparte este post:
  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • Digg

Deja tu comentario