
Recuerdan que hace unos dÃas les comentaba de un viaje por el Sultanato de Oman. Nuestro recorrido se hizo principalmente por la costa del Golfo Pérsico.
Amaneció en nuestro campamento, el calor ya estaba dando las primeras señales de su poderÃo y sin bañar por supuesto, decidimos acercarnos nuevamente a la civilización. Recogimos rápidamente nuestras cosas y emprendimos el camino hacia la capital Mascate. Después e hacer una parada técnica en un pueblito pesquero para comer algo nos refugiamos en un Wadi, algo asà como un oasis, escondido en las faldas de la montaña, no lejos del mar.

El espectáculo era impresionante. Tuvimos que dejar el Jeep estacionado bastante lejos e iniciamos nuestro recorrido a pie hacia el interior del wadi. Básicamente se trata de un manantial de agua ubicado en el interior de la montaña del cual sale un pequeño rÃo que desemboca en el mar. Por supuesto la naturaleza es extraordinaria y a lo largo del rÃo todo cambia. Una abundante vegetación, pequeñas lagunas de agua cristalina, pájaros cantando y un acierta frescura rompen con el ambiente árido de la montaña desértica de rocas y arena.
Recorrimos las orillas del rÃo, refrescándonos con unos baños en las lagunas naturales, el agua fresca y limpia nos hacia olvidar calurosa mañana que azotaba fuera de este oasis y eso era realmente la gloria.

HabÃa que seguir el camino asà que no tuvimos otra opción que continuar por la costa ya que tenÃamos que llegar a Mascate antes del anochecer. Y casi lo logramos. Después de unas cuantas paradas para admirar el paisaje y tomar algunas fotos llegamos al anochecer a la mÃtica capital de Omán.
FotografÃas: Philippe SAEZ (fotografÃas analógicas escaneadas)
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