Nuevos alojamientos en los Andes Catamarqueños

Las Cabañas de Fiambalá y el Complejo Turístico Cortaderas se están convirtiendo en dos clásicos del circuito turístico Paso de San Francisco, que comunica a la provincia de Catamarca con Chile. Por sus cualidades y servicios, la hotelería pasa a ser protagonista y promotora del disfrute de los viajeros.
En la sierra, donde el agua dice presente, crecen arbustos y pequeños bosques coloridos. En ese marco se construyeron dos Cabañas de Fiambalá, recostadas en la ladera de la quebrada desde la cual surge el agua caliente que da origen a las termas. Cada una, construidas con materiales locales como la piedra y la madera, tiene capacidad para seis personas. Las panorámicas desde allí muestran una paleta de todos los ocres posibles y, a lo lejos, las cimas nevadas. Además, las cabañas son un excelente punto de partida para encarar una excursión hacia el Ojos del Salado. Desde el Paso San Francisco, totalmente asfaltado hasta el límite con Chile, permite llegar hasta la Laguna Verde y luego el Refugio Atacama, a 5000 metros de altura.
Por otro lado el pasado 12 de junio quedó formalmente inaugurado el Complejo Turístico Cortaderas, en la Ruta Provincial Nº 45 o Nacional Nº 60. Desde diciembre abrirá sus puertas en un escenario ideal para disfrutar del relax del silencio y la sincronía de colores de Catamarca. En sus 2.700 metros cuadrados alberga 28 confortables habitaciones y dos suites con jacuzzi. Dentro de los espacios comunes tendrá una sala de lectura, un salón comedor para cien cubiertos, estacionamiento cubierto y cinco refugios alrededor de un lago natural cercano al hotel. Ubicado a 3.600 metros de altura, dista sólo 84 kilómetros de la más populosa localidad de Fiambalá.
El alojamiento es de vital importancia para los viajeros y para la calificación de los destinos turísticos. “Se ha incrementado sobre todo el turismo extranjero Fiambalá. Vienen por los Seismiles pero suman una visita a las termas y a otros circuitos”, dice Arce. El viaje es una experiencia plena en la que se disfruta del contacto directo con la naturaleza y, a la vez, se adquieren nuevos conocimientos sobre culturas originarias. El objetivo es que el turista viva Catamarca. La hospitalidad, calidez y cordialidad de los pobladores son su mejor garantía.
En el entorno del Corredor Paso San Francisco conviven en libertad las vicuñas, los guanacos, los flamencos y los suris, que se dejan ver en maravillosos paisajes de lagunas, salares y picos montañosos. También a la vera del camino se encuentran comunidades de pocos pobladores pero que conservan las tradiciones culturales más autóctonas, dispuestas a compartir su riqueza intangible con quien sepa valorarla.
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